10.4.08

La extensión de un cuerpo

Hasta ayer Elena dormía con un cyborg. A él le habían introducido un artefacto para facilitarle el flujo de sustancias en el cuerpo. Tenía la forma de un ratón y era de titanio. Era uno de los más grandes en su categoría porque había que pensar en las diferentes densidades y viscosidades. Creo que si se lo hubiera propuesto, hasta el café con leche y el jugo de naranja recién exprimido hubieran podido ser introducidos en su organismo a través de ese pequeño artefacto. En la sala silente del hospital tardaron poco en conectar los tubos a las arterias y hacer que se acoplara a la perfección, pero la expectativa de esa cita a ciegas le exacerbó sus sentidos y lo tumbaron con un valium para evitar sobresaltos y sorpresas. Cuando despertó ya no estaba solo.

Se mimetizó en pocos días, sólo mostrando un pequeño bulto como signo de su presencia. Hizo que ella se cambiara de lado de la cama. Elena dormía del lado derecho y el cyborg decidió que él y su ratón de titanio debían apoderarse de ese lado. Dormirían mejor y tendrían mayor espacio para conocerse y volverse amigos. Pero se volvieron más que amigos. Ya no dormía sola…eran tres y ni cuenta se dio. Sus canales eran descongestionados con frecuencia con sustancias inocuas. Se querían con pasión, aunque las noches de vientos del norte –Tramontana, el ser que palpitaba le recordaba que ya no estaba sólo. Buscaron incluirla, no dejarla sola y que formara parte de esa intimidad pero el menage a trois no funcionó. A ella le gusta estar al centro de la atención y ese ser no se conformaba en su rol de segundón. Se entrometía en cada abrazo, limitando cada movimiento como recordatorio perenne de lo que pasó.

Ayer en la mañana se fue sin chistar, no hubo necesidad de sedantes pero si hubo que sacarlo con pinzas porque había echado raices y casi casi no se quería ir. Los confines entre lo mecánico y lo orgánico habían desaparecido dejando sólo la confesión de un vacío y la incertidumbre de poder tornar o no a la humanidad perdida. Sigue sin devolverle su lado de la cama.

4 commenti:

Katara dijo...

Viva su cuerpo en libertad! De cuando en cuando es mi trabajo meter y sacar los ratones...
Nunca pensé en la libertad que le quitaba a algun cuerpo... en la intimidad que mis acciones quitarían a alguna Elena.
Viva su cuerpo en libertad!

- v - dijo...

buenas! aquí sólo pasando a saludar

david santos dijo...

Ciao Guachafitera, come và? Spero tutto bene per te. Buon lavoro. Un abbraccio e un buon settimana

La Gata Insomne dijo...

qué bueno amiga!!!
y pensar que cada día será peor
o

mejor????

ains....

aunque a veces, bastantes...hay más de dos en la cama.. a veces 3 y hasta 4
por allí no hace poco, monté un poema que iba de esto, creo que de Montejo

besos y abrazos