26.9.09

Contando historias

Mi cuerpo está contando una historia que ya no es mía o soy sólo el preludio de una historia o mejor la historia dentro de la historia. No se si hacer las narraciones en primera persona, tercera del singular o primera del plural.

Las estructuras de la historia son paralelas que se intersectan casualmente, intensamente pero en la eternidad. En su singularidad es una historia pero en realidad es el resultado de dos, cuatro, seis, ocho o mil historias que se sucedieron y remontaron en lugares añejados por la memoria y en circunstancias que difícilmente pensarían jamás en formar los híbridos sorpresivos de hoy.

Los protagonistas no son personajes con iniciales, ni tampoco sin nombres. No son personajes en busca de título, son personajes que definen la obra y la van narrando según sus nombres, imprimiéndole fuerza, dulzura, decisión y melancolía a las páginas del libro.

Ayer las historias eran predecibles y hoy algunas aún lo siguen siendo. Al final del día cada uno piensa que su historia es única y a la letra lo son. Pero en realidad en el íntimo, allí donde nadie más escucha, la oscuridad ignara cela una historia que se repite con la misma mecánica, una habilidad manual, inmutada, generadora de una unicidad sorprendente, complicada pero abrumadoramente sencilla. De esas cosas tan sencillas que te conmueve hasta los huesos.

16.9.09

Breves anotaciones al centro del margen - I

Nadie se acuerda pero hubo un momento en nuestras vidas que la gravedad no nos afectaba, que logramos vernos el fondo del ombligo y que nos alimentábamos sin siquiera abrir la boca.

Ensayamos a caminar y no habíamos conocido un paseo tan grato. La compañía era constante a pesar de vivir sumidos en la oscuridad. Nadábamos respirando y nunca antes los sobresaltos, los placeres y los miedos de otra persona nos habían afectado tanto como en aquel período. La pureza de la emoción vaciaba las connotaciones.

Era el período en el que flotábamos en la certeza de la ignorancia que nos hacía profundamente felices.

11.3.09

Sinápsis de la memoria

El colegio de monjas que frecuenté cuando murió mi madre era pequeño pero ocupaba casi la cuadra completa. A pesar de ser sólo de mujeres el capricho de alzarnos la falda del uniforme por encima de la rodilla era sagrado. Cantábamos el himno nacional a bandera izada todas las mañanas y durante el mes de mayo se rezaba el rosario todos los días de ese mes. Las misas se celebraban cada primer viernes del mes al son de los nudillos de la Hermana Graciela, que al batir contra la madera de los asientos nos indicaba cuando arrodillarnos, cuando sentarnos, cuando pedir perdón, cuando arrepentirse y cuando sentir la eterna culpa de existir.

Yo formaba parte de la coral que ensayaba en un salón adyacente a la oficina de Coordinación a pocos metros de la puerta que daba al claustro. El ingreso a aquella zona del colegio era “off limits”alimentando el imaginario de pre-adolescentes que conversaban sobre los secretos allí guardados, sobre los votos de silencio, sobre el cabello bajo el velo, sobre las vidas privadas de los hábitos. Cada vez que la puerta se abría, estirábamos el cuello a más no poder. Se nos iban unos cuantos gallos sólo por un atisbo, sólo por ver si la luz del sol de un claustro era más clara o más oscura que la nuestra. La escuela tenía un semi internado de niñas que venían del interior del país. A la hora del recreo intercambiaban sus relatos por susys y cocosettes. Cómo antiguos exploradores vendían sus historias de piedras preciosas y seres fantásticos al mejor postor. Relataban sus vicisitudes del otro lado del mundo. Eran las que habían ido más allá de las columnas de Hércules, justo allí donde los dioses se habían muerto para reencarnar como Uno y trino. Hablaban de castigos, privaciones y dolor como único medio para conseguir la felicidad. Cuerpo - cárcel y perdición. Atónitas creíamos a pies juntillas, creando una fe paralela.

Buscábamos cruces en el cemento del patio del recreo como indicio de neonatos enterrados. Observábamos con detenimiento cada cabello que se le escapaba de la cofia para detectar si era blanco, negro o teñido. Cada vez que la puerta al claustro se abría un viento frío se colaba en los salones y la única razón posible para nosotras era que aquel portal llevaba a otro mundo. Lo que se entreveía no era real era una fachada la proyección de un paisaje estático que cubría un negro infinito.

Uno de las historias impresionables de aquel entonces no fue contada por las exploradoras sino por una versión medieval de un catecismo. Entre fotos coloradas y pecados mortales el pequeño libro indicaba que la presencia demoníaca en disfraz se identificaba a través de las extremidades de bestia.

Las puertas del Vaticano no se por qué, me recuerdan mucho ese portal, esta mañana más que nunca cuando en la estación de trenes de San Pedro con el rabo del ojo entredormido, vi una pezuña en sandalias y hábito. Tres ave marías y desvaneció.

14.2.09

Ensayos de luz


Me gusta dormir sabiendo por donde entrará el sol. Me gusta dormir sabiendo que cuando abra los ojos lo más posible es que esté oscuro. La manera cómo se cuela la luz en mi cuarto me indica la hora del día, me aconseja sobre el qué-hacer. Luz deslumbrante de madrugada es de alzada sin remedio, es de sueños interrumpidos y proyectos milenarios por construir. Rayos que se cuelan a media mañana buscan escaparse del tedio del día a día hasta que encuentran desahogo entre las persianas de las habitaciones a media luz, a oscuras, sin saber si es mejor explotar el placer de las sábanas o desprenderse del gusto del ocio que fortifica.

A veces el sol no entra. Se empeña en difuminarse, en disiparse en las gotas de temperaturas siderales que no logran congelarse. Son recordatorios de lo gris y de lo fruncido de la arruga esperando a la vuelta de la esquina. Capas y capas de protección que alejan lo espontáneo, lo genuino y lo maravilloso del tenerte cerca, calentarse con tu respiración y saberse acompañado en este mundo, al menos por un instante, hasta que llegue la primavera y finalmente ya no haya necesidad de detener la respiración, sino suspirar de alivio.

23.12.08

Fagocitarse

Pensamos que la condición natalicia sería la de estar no tanto nevados como mojados. Llovió por días y días, con todas las intensidades posibles, en todas las direcciones pensables y a todas las horas del día y de la noche. No hay fuerza de la naturaleza más poderosa que una gota de agua. Tiene algo de vital, de constante, de preciso y de impetuoso que busca desbordar ríos, desaparecer islas, mover montañas y tragarse al mundo entero por donde pasa. Se cuela entre los sanpietrinos (baldosas cuadradas típicas de lagunas calles romanas) hasta hacerlos ceder a su paso comiéndose la ciudad, desvelando el misterio de la ciudad muda sobre la cual está construida, la que se durmió en la gloria de tiempos pasados.



Cerca de la Basílica de San Pedro, que esconde en la base de sus pilastras las huellas del circo de Nerón, se abrió un portal hacia el imperio. Sobre las cornetas de los carros y el asombro de los pasantes se escuchaba el chirriar de las ruedas de las carrozas y los gritos de júbilo de siglos de caput mundi. Es la grandeza que aún los devora.


Fotos: Corriere della Sera

13.12.08

Estrategias de adaptación

Siempre hay un antes y un después. Los italianos siempre suelen referirse al pasado con nostalgia. No es raro escucharlos repetir frases trilladas y a veces no totalmente convencidos, de que se estaba mejor cuando se estaba peor. Las catástrofes marcan las vidas mucho más que los momentos de euforia. Una colega guatemalteca divide su vida en antes y después del terremoto devastador del 76 en donde murió casi un 10 por ciento de la población. Una amiga chilena recuerda la hora y la fecha en la que vio desde la ventanilla del avión como se alejaban los picos nevados de los Andes majestuosos sin saber a ciencia cierta porque dejaban lo conocido por una vida en un lugar lejos de todos los cariños. Muchos amigos y colegas americanos empapados en política y esperanza comienzan a referirse del antes y el después de Bush.

Mi vida sin querer también se parte en dos, en el antes y después de un día como hoy, más de dos décadas atrás. Por eso es casi inevitable pensar en la infinidad de posibilidades, el sin número de futuros que nos esperaban si las placas tectónicas no se hubieran movido, si la polarización política de un país no lo hubiera dividido en dos y si la elección de un pueblo temeroso no se hubiera traducido en 4 años más de ignorancia y codicia global.

El ejercicio es casi inútil y se me pierde la imaginación en los infinitos escenarios de una vida posible en donde ese momento de ruptura no hubiera existido. Rebasada la fase de la proyección me hundo en la fase de la reconstrucción. Supuestamente hay un nivel de la conciencia en la que los recuerdos fluyen a la memoria con una nitidez casi de infarto. Practiqué por un período las técnicas que me pudieran regresar como en una cápsula de tiempo al momento antes de la ruptura, pensando que eso haría del antes y del después algo más llevadero. Cuando el río empezó a fluir temí ser avasallada por su caudal. Descubrí el por qué de nuestras memorias selectivas y decidí cerrar la caja de Pandora hasta nuevo aviso.

Después de 21 años opto por emular. Rendir homenaje a ese momento y al significado que tuvo en mi vida a través de la replicación, ya no inconciente ni hereditaria, sino conciente y con un propósito recrear la esencia de ella que nunca logrará evaporarse en el tiempo.

6.11.08

Giovane, bello e abbronzato

Según el primer ministro italiano Silvio Berlusconi la juventud, la belleza y el bronceado bastan para liderar una de las potencias más grandes del mundo.

No es la primera vez que comentarios de este tipo se le escapan en tono jocoso, pero en el fondo mortalmente serio, sobre temas de política internacional. En la sede del la Comisión Europea en Bruselas se refirió a un legislador alemán como un jefe del nazismo; a pocos días de la elección por parte del presidente español Rodríguez Zapatero de los miembros del ejecutivo, criticó la cantidad de mujeres que había designado como ministros.

Italia no sabe donde meter la cabeza ante la impresionante falta de diplomacia y tacto del jefe de gobierno de su país. Inevitable no recordar al mío y las innumerables veces que hizo reír al mundo. No es un caso que a pesar de las profundas diferencias ideológicas, sean los más íntimos amigos.